
La escalera conducía a La Colonia Penitenciaria, una discoteca desierta a esa hora; unos pulsos de silenciosa iluminación roja marcaban los pasos de Laney a través de la pista de baile. Del techo colgaba una máquina extraña. Cada uno de los brazos articulados, que recordaban un anticuado equipo dental, terminaba en unas puntas de acero afilado. Plumas, pensó, que recuerdan vagamente el relato de Kafka. Sentencia de culpabilidad, grabada en la espalda desnuda del condenado. El molesto recuerdo de los ojos en blanco que no veían. Tiró de la máquina hacia abajo. Se adelantó.
Una segunda escalera, estrecha, más empinada, y entro en El Proceso, de techo bajo y oscuro. Paredes color antracita. Unas llamas pequeñas se movían detrás del cristal azul. Vaciló, envuelto en oscuridad, y dio un paso atrás.
Fragmento de la novela Idoru, de William Gibson, nacido el 17 de marzo de 1948.
El 17 de marzo de 1920 nacía Olga Orozco
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