domingo, abril 01, 2007

Samuel Ray Delany

Todas las noches durante una semana he ido a contemplar los cálamos aromáticos del muelle; los palacios se amontonan a la izquierda, y la luz frágil del cálido otoño se quiebra en las aguas del puerto. LIDE continúa, de modo extraño. Esta noche, cuando volví al trapezoide de la Piazza, la niebla ocultaba los extremos de las astas rojas. Me senté al pie de la más próxima a la torre y escribí a propósito de las necesidades de Lobey. Luego dejé el dorado y el añil carcomidos de la Basílica y anduve por apartadas callejuelas de la ciudad hasta bastante después de medianoche. Una vez me detuve en un puente a mirar las aguas de un pequeño canal que pasaba entre muros apretados, bajo las luces y las tendederas. Oí de pronto unos chillidos y me volví: media docena de gatos pasaron como rayos junto a mis pies persiguiendo a una rala parda. Sentí que un escalofrío me subía y bajaba por el cuerpo. Volví a mirar el agua: seis flores asomaron flotando por debajo del puente, arrastrándose sobre la superficie de aceite. Las miré hasta que una lancha automóvil que tosía en un canal cercano estremeció las aguas; las rosas golpearon blandamente los muros. Caminé por los puentecitos hasta el Gran Canal y allí tomé el vaporetto de regreso a Ferovia. Cuando flotábamos bajo el negro arco de madera del Ponti Accademia, se levantó viento; yo trataba de comparar las flores, los gatos, y la aventura de Lobey: hay una semejanza, pero todavía no sé exactamente en qué consiste. Orión cabalgaba en las aguas. Las luces de la orilla temblaban en el canal cuando pasamos bajo las piedras goteantes del Rialto.

Fragmento de La intersección de Einstein, de Samuel Ray Delany, nacido el 1 de abril de 1942.
El 1 de abril de 1809 nacía Nikolái Gógol
El 1 de abril de 1868 nacía Edmond Rostand
El 1 de abril de 1929 nacía Milan Kundera

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