domingo, abril 30, 2006

El caos y la noche

En Paris, y sin duda en otras partes, es una regla general que veinte años de conversación, de familiaridad, de atenciones, de intimidad o de una especie de intimidad con la esposa, la amiga, el amigo, la secretaria, el servidor, no lleguen a crear nada y no sean nada: en un instante se separan para siempre, como si nunca se hubieran conocido. Cuanto más se considera, más se ve que hay en esto algo extraño, algo que da que pensar.
Cada vez que hay separación sin que el dolor persista durante toda la separación, es que hay indiferencia, aunque se la adorne con cualquier color agradable. Esto no quiere decir que todo lazo paternal, filial, conyugal, amistoso, sea indiferencia; sino que es indiferencia, ya que no en la mayoría de los casos, al menos en una minoría casi igual a la mayoría.

Fragmento de la novela El caos y la noche, de Henry de Montherlant, nacido en París el 30 de abril de 1895.

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sábado, abril 29, 2006

Exilio

a Raúl Gustavo Aguirre
Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en que vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.

Exilio, poema de Alejandra Pizarnik, nacida en Buenos Aires
el 29 de abril de 1936.
El 29 de abril de 1863 nacía Konstantinos Kavafis

viernes, abril 28, 2006

Conjugación

Alguien debió entrar durante la noche y dinamitó el verbo. Por fortuna, según se desveló en un primer comunicado, no se trataba de uno de los verbos mayores, como poseer, dominar o triunfar. Era más bien un verbo cortito, chico, casi insignificante; obsoleto. Pero así y todo, quizá por pura rutina, a la mañana siguiente acudieron los académicos, con sus potentes linternas y sus PDA subvencionadas, para censar los destrozos, tomar las oportunas notas y emitir el dictamen correspondiente. La fachada no había sufrido grandes daños, por lo que la preocupación inicial se disipó en parte, dejando paso a una disimulada indiferencia.

El interior, sin embargo, estaba en ruinas. El presente de indicativo, en especial la primera persona, sólo podía conjugarse maquillándolo con abundantes adverbios y adjetivos, lo cual no impedía que se tambalease, pero le daba una apariencia aceptable, aun cuando a pesar del camuflaje resultara evidente su decadencia. (seguir leyendo)

jueves, abril 27, 2006

La extranjera

No era bueno quererla; por los ojos
le pasaban a veces como nieblas
de otros paisajes: No tenían
color sus ojos; eran
fríos y turbios como ventisqueros...

No era bueno quererla...
Adormecía con su voz lejana,
con sus palabras quietas
que caían sin ruido, semejantes
a escarcha ligera
de marzo en las primeras
rosas, sin deshojar
los pétalos...
.......................Alguien por retenerla
quiso hacer de toda su vida
un lazo...Un solo lazo fuerte y duro...
.......................Ella
con sus frágiles manos rompió el lazo
que era lazo de vida...

.......................(A veces, nieblas
de otro país pasaban por sus ojos...)

No era bueno quererla.

La extranjera, poema de Dulce Maria Loynaz,
fallecida el 27 de abril de 1997.
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miércoles, abril 26, 2006

Daniel Defoe

Verdad es que en el lecho del dolor es donde relaciones como éstas se miran con espíritu diferente y con ojos muy distintos de aquéllos con los que antes las habíamos visto. Mi amante había estado a las puertas de la muerte y al mismo borde de la eternidad y, al parecer, lo habían visitado un remordimiento auténtico y tristes consideraciones sobre su pasada vida de liviandad y amoríos, y entre otras cosas, sus pecadoras relaciones conmigo, que no eran otra cosa que una larga e ininterrumpida vida de adulterio, se le habían representado como lo que eran realmente, no como lo que anteriormente había pensado que eran, y ahora las miraba con justo y piadoso aborrecimiento.
Al mismo tiempo no puedo dejar de observar, y dejarlo aquí para aviso de las de mi sexo en casos tales de placer, que siempre que el arrepentimiento sigue a un pecado como éste, nunca falla que venga acompañado por el aborrecimiento hacia el ser que antes se amaba, y mientras mayor pareció ser anteriormente el afecto, mayor será, en proporción, el odio.

Fragmento de Venturas y desventuras de la famosa Moll Flanders, de Daniel Defoe, fallecido el 26 de abril de 1731

Robinson Crusoe, la obra más conocida de Defoe.
El 26 de abril de 1898 nacía en Sevilla el poeta Vicente Aleixandre

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