domingo, mayo 07, 2006

Carlos Vitale

Sed de navegante e islas de Cabo Verde.
Quien ha nacido del mar
se hace coral en sus profundidades blancas.
Monstruos en archipiélago y cartas de agua plana.
No habrá premio del rey para el caído
por el calor y la vegetación inabordables.
No habrá bolsa de oro ni condado
que designe con su fama valle amargo.
El que muere deja su pundonor al inerte,
al enajenado, al impasible y al verdugo.

Joâo Laguardia rodea las costas de África, poema de Carlos Vitale.
De Unidad de lugar, prólogo de Luisa Cotoner, Editorial Candaya, Canet de Mar (Barcelona), 2004
Ya en la red el nº 27 (abril 2006) de la Revista Almiar
Comentarios

sábado, mayo 06, 2006

Rabindranath Tagore

Si no me hablas, llenaré mi corazón con tu silencio y así podré soportarlo. Me mantendré tranquilo y esperaré como la noche con su vigilia de estrellas y su cabeza inclinada en señal de paciencia.
Es seguro que vendrá la mañana, que se desvanecerá la oscuridad, y que tu voz se derramará por los cielos en torrentes de oro.
Entonces tus palabras saldrán volando en canciones surgidas de cada uno de mis nidos de pájaros, y tus melodías estallarán en flores a lo ancho de todas mis frondosas arboledas.

Fragmento 19 de la Ofrenda lírica, de Rabindranath Tagore, nacido el 7 de mayo de 1861 en Calcuta.
El 6 de mayo de 1980 fallecía María Luisa Bombal

viernes, mayo 05, 2006

Kierkegaard

Søren KierkegaardHabiendo un día bajado demasiado el precio de las especias en Holanda, los mercaderes hicieron arrojar algunos cargamentos al mar con el fin de elevarlo de nuevo. Habla allí un engaño perdonable y hasta quizá necesario. ¿Tenemos necesidad de una treta semejante en el mundo del espíritu? ¿Tan seguros estamos de haber llegado a tanta altura que sólo nos resta suponer piadosamente no estar en ese punto con el fin de tener con qué llenar el tiempo? ¿De esta manera es como la presente generación tiene necesidad de engañarse a sí misma? ¿Es ésa la virtud que interesaba atribuirse? ¿O quizás no ha llevado a una perfección suficiente el arte de mentirse a si misma? ¿O aquello de que ha menester no es sobre todo una seriedad íntegra que, sin dejarse asustar o corromper, indique las tareas a cumplir, una seriedad íntegra que vele con amor por estas obras, que no incite a los hombres, asustándolos, a querer lanzarse hacia lo más alto, sino, por el contrario, conservar las tareas a cumplir frescas, bellas, agradables a la vista, atrayentes a todos, y sin embrago, difíciles y apropiadas para provocar el entusiasmo de las naturalezas nobles, porque una naturaleza noble no se entusiasma sino por lo que es difícil?

Fragmento de Temor y temblor, de Sören Kierkegaard, nacido en Copenhague el 5 de mayo de 1813.
El 5 de mayo de 1949 fallecía Maurice Maeterlinck

miércoles, mayo 03, 2006

Jerzy Kosinski

Kosky es un hombre frenético. Su frenesí brota primariamente de su preocupación de cuatro décadas atrás por las palabras y las letras, más aún que por respirar. Los números enteros -tanto pares como nones- son formas de hablar para él. Y el habla -el habla en su significado de una expresión tan libre como el respirar- significa todo un mundo para él. No es extraño: aspirante a maestro de la tradición oral rutena y adepto al yoga tántrico, desde 1965 es norteamericano naturalizado. Además, el año 1966 vio la publicación de la edición no expurgada de su primera narración, acerca de una gateante niña pequeña gitana o judía durante la segunda guerra mundial. A fin de hacer este relato tan de ficción como fuera posible (por aquel entonces él mismo era un monstruoso impedido) se negó a incluir en la novela ninguna nota autobiográfica, excepto su nombre y apellido, y el nombre de Jerome (o Hyeronimus) Bosch (m.1516), el pintor cuyo Monstruo con un cesto, un fragmento de su tríptico El juicio final, fue reproducido en la portada del libro. Éste es el mismo Bosch que una vez pintó a Cristo como un pequeño niño gateante desnudo enteramente en grisaille, es decir, en blanco y negro.

Fragmento de El ermitaño de la calle 69, de Jerzy Kosinski, fallecido el 3 de mayo de 1991.
El 3 de mayo de 2004 en Al_Andar...
Comentarios

martes, mayo 02, 2006

El lunar

Todo Versalles resplandecía. Desde la planta baja hasta el tejado relucían las arañas, las girándulas, los mármoles y los muebles dorados. Excepto los aposentos de la reina, todas las puertas estaban abiertas de par en par. A medida que el caballero avanzaba, le invadían una admiración y una sorpresa difíciles de imaginar, pues lo que hacía realmente maravilloso el espectáculo que se le ofrecía no era solamente la belleza y el esplendor del mismo, sino la absoluta soledad en que se encontraba en aquella especie de desierto encantado.
En efecto, cuando se encuentra uno solo en un vasto recinto, ya sea un templo, un claustro o un palacio, se siente algo extraño o, por así decirlo, misterioso. Parece como que el monumento pesa sobre el hombre, que los muros le miran, que los ecos le escuchan y el ruido de sus pasos turba el venerable silencio de tal modo, que siente un temor involuntario y no se atreve a andar sino con respeto.
Así le ocurrió al principio al caballero; pero pronto pudo más la curiosidad, y le arrastró.

Fragmento de la narración El lunar, del escritor francés Alfred de Musset, fallecido el 2 de mayo de 1857.

Ya en la red la actualización de mayo 2006 de Ala de Cuervo y el nº 141 de Letralia
Comentarios

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...