domingo, febrero 26, 2006

El viajero

El chirrido de las ruedas del coche iba corriendo entre la sombra. Los faroles pálidos iluminaban un tronco de árbol, unas hojas húmedas y luego flotaban como un nimbo amarilloso en la masa oscura de la noche. Adelante chasqueaba el látigo y se oía el paso desigual de los caballos. De tiempo en tiempo una contorsión brusca y un crujido de maderas delataban un bache y cambiaban la monotonía de la marcha.
El camino clareaba apenas en la tiniebla, torciéndose caprichosamente como curso de agua, pasaba junto a los copos de sombra de las arboledas y faldeaba los montes negros perdidos en la altura. Al fondo del valle flotaban las luces vagas del pueblo como chispas dormidas.
A la entrada de la única calle el primer farol, hirviente de insectos, iluminó el carruaje y su ruido solitario, que penetraban pesadamente en el silencio. Era una vía larga y ancha, entre dos filas de árboles, detrás de las que pasaban los muros borrosos con rejas salientes pintadas de verde. Resonaba el rodar sobre la arena.

Fragmento del relato El viajero, del escritor venezolano Arturo Uslar Pietri, fallecido en Caracas el 26 de febrero de 2001.

La lluvia -un cuento de Uslar Pietri-

El 26 de febrero de 1802 nacía Victor Hugo

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