lunes, junio 26, 2006

La estirpe del dragón

En los campos próximos a la casa, Lao Er continuaba buscando a Jade. El sol no se había puesto aún, y sus largos rayos amarillos descansaban como una capa de miel sobre el verdor. Si la joven andaba cerca sería fácil divisar su vestido azul. El trigo había sido segado y el arroz no había medrado aún. Jade no tenía dónde esconderse. Pero, pues no estaba allí, era menester que se hallase en el pueblo. Lao Er pensó rápidamente en qué lugares podría encontrarla. No en la casa de té, adonde sólo iban los hombres. Tampoco con la familia del primo tercero, porque el hijo del primo era de la misma edad que Lao Er y había deseado a Jade por esposa cuando la casamentera andaba buscando buen marido para la joven. Aquel cuarto primo había visto a Jade en la puerta de la casa de su padre, en otro pueblo, y la había amado. Pero Lao Er la había visto antes y amándola también; de tal suerte nació entre los dos mozos un gran odio, que les conducía a buscar todo pretexto de querella. El caso llegó a ser conocido por toda la aldea, y no había quien no tuviese los ojos sobre los dos, a fin de separarlos si se enzarzaban.
La propia Jade no había sabido a cuál de los dos prefería.

Fragmento de La estirpe del dragón, de Pearl S. Buck, nacida en Hillsboro (West Virginia) el 26 de junio de 1892.
El 26 de junio de 1970 fallecía Leopoldo Marechal
Comentarios

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...