miércoles, junio 07, 2006

Henry Miller

Henry MillerY ahora, Joey, voy a contarte algo más de mis noches de soledad en New York, la forma en que ando Broadway arriba y Broadway abajo, entrando en calles transversales y saliendo de ellas, mirando vidrieras y puertas, preguntándome siempre cuándo sucederá el milagro y si sucederá. Y nunca pasa nada. La otra noche entré en un salón de lunch al paso, un infame salón de la parte oeste de calle 45, frente a la Blue Grotto. Un buen ambiente para "Los asesinos". Conocí algunos pájaros de cuenta bastante pendencieros, todos de cutis cetrino y de peludas cejas. Caras que parecen cráteres hundidos. Ojos dementes y taladrantes que lo perforan a uno y lo estudian como si fuese carne de caballo. Había unas cuántas putas de la sexta avenida junto con algunas de las coristas más sorprendentemente hermosas que has visto alguna vez. Una de éstas se sentó a mi lado. Era tan bella, tan fascinante, tan fresca, tan virginal, tan ofensivamente Palmolive en todos los aspectos que me dio vergüenza mirarla resueltamente a los ojos. Sólo le miré los guantes, que eran porosos, hechos de fina seda.

Fragmento de New York, ida y vuelta, de Henry Miller, fallecido el 7 de junio de 1980.
El 7 de junio de 1843 fallecía Friedrich Hölderlin
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