sábado, octubre 07, 2006

Edgar Allan Poe

Por largo tiempo había estado yo en el hábito de hipnotizar a la persona en cuestión, -el Sr. Vankirk- y la usual susceptibilidad y exaltación aguda de la percepción hipnótica había sobrevenido. Por muchos meses él había estado trabajando bajo una tuberculosis confirmada, el efecto más inquietante de la cual había sido aliviado por mis manipulaciones; y en la noche del miércoles, decimoquinto del corriente mes, yo estaba emplazado junto a su cama.
El inválido estaba sufriendo un dolor agudo en la región del corazón, y respiraba con gran dificultad, presentando todos los síntomas típicos del asma. En espasmos como éstos generalmente había hallado alivio por la aplicación de mostaza en los centros nerviosos, pero ésta noche esto había sido intentado en vano.
Mientras entraba a su cuarto me saludó con una sonrisa alegre, y aunque evidentemente tenía mucho dolor corporal, parecía estar, mentalmente, bastante tranquilo.
"Lo mandé a buscar esta noche," dijo, "no tanto para atender a mi dolencia corporal, como para que me satisfaga sobre cierta impresión psíquica que, de tarde, me ha ocasionado mucha ansiedad y sorpresa. No necesito decirle cuán escéptico he sido hasta ahora en el tema de la inmortalidad del alma.

Fragmento del relato Revelación mesmérica, de Edgar Allan Poe, fallecido el 7 de octubre de 1849.
El 7 de octubre de 1888 nacía Benjamín Jarnés
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