lunes, febrero 19, 2007

Amy Tan

La idea del Club de la Buena Estrella se me ocurrió una noche de verano tan calurosa que incluso las mariposas nocturnas caían al suelo desmayadas, sus alas demasiado pesadas a causa del calor húmedo. Todo estaba tan lleno de gente que no había espacio para que circulara el aire fresco. Desde las cloacas se alzaban olores insoportables hasta mi ventana en el segundo piso, y el hedor no tenía más sitio adonde ir que mis narices. Oía gritos durante todas las horas del día y de la noche. No sabía si se trataba de un campesino que degollaba a un cerdo prófugo o de un oficial que azotaba a un campesino medio muerto por yacer en la acera, impidiéndole el paso. Ni siquiera me asomaba a la ventana para averiguarlo, pues, ¿de qué me habría servido? Y fue entonces cuando pensé que necesitaba alguna cosa que me ayudara a moverme.
Mi idea consistía en una reunión de cuatro mujeres, una para cada esquina de la mesa de mah jong. Sabía a qué mujeres quería proponérselo, todas ellas jóvenes como yo, con semblantes en los que se expresaba su anhelo. Una de ellas era la esposa de un oficial del ejército, como yo, otra una muchacha de modales muy refinados, pertenecientes a una familia rica de Shanghai, de donde había huido con muy poco dinero, y finalmente una chica de Nanking con el cabello más negro que he visto jamás. Su familia era de clase baja, pero ella era bonita y agradable y se había casado bien, con un viejo que murió y le dejó los medios para una vida mejor.
Cada semana una de nosotras daba una fiesta a fin de recaudar dinero y levantarnos el ánimo. La anfitriona tenía que servir comida dyansyin especial para invocar la buena suerte en todos los aspectos de la vida: buñuelos en forma de lingotes de plata, largos fideos de arroz para tener larga vida, cacahuetes hervidos para concebir hijos y, por supuesto, muchas naranjas de la buena suerte para gozar de una vida plena y dulce.

Fragmento de la novela El Club de la Buena Estrella, de Amy Tan, nacida el 19 de febrero de 1952.
El 19 de febrero de 1888 nacía José Eustasio Rivera
El 19 de febrero de 1937 fallecía Horacio Quiroga
El 19 de febrero de 1951 fallecía André Gide
El 19 de febrero de 1952 fallecía Knut Hamsun

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